Grote en la frontera del Tercer Imperio


2021-02-13 / Parte 2

Grote era una esfera de piedra sin aire con una población de alrededor de 10.000 personas, todas las cuales vivían y trabajaban en su excelente astropuerto. Este se había construido para dar servicio al creciente comercio imperial con los subsectores Distrito 268 y Cinco Hermanas. Hasta la fecha solo había habido un pequeño incremento del tráfico, pero el astropuerto obtenía aceptables beneficios y el futuro parecía asegurado.

Grote servía como gran interfaz de negocios y comercio desde y hacia el Tercer Imperio. Un flujo estable de cargueros de salto-2 conectaba Grote con los mercados en los subsectores Lunion y Glisten, pues la mayoría de navíos procedentes del Distrito 268 no deseaban adentrarse demasiado en el espacio imperial. Hacer negocios en los límites fronterizos reducía la cantidad de papeleo en comparación con los requisitos de licencias y autorizaciones dentro de las fronteras. Bienes que estaban disponibles en los puestos comerciales de Grote no podían obtenerse en otros lugares… o al menos no tan baratos.

Grote era lo que se denominaba un territorio artificial del Tercer Imperio. Sin el astropuerto no existiría, no se sostendría la economía ni la población local. Era un lugar colonizado solo como consecuencia del astropuerto, la gente vivía allí porque proveía los ingresos. Los operarios eran conscientes de que su prosperidad dependía del comercio interestelar. De esta situación habían surgido pequeñas coaliciones de transportistas trans-fronterizos conformadas por minoristas de naves estelares.

Tras atracar en el astropuerto, las tripulaciones debían lidiar con la inspección (sobornable) imperial y cuestiones acerca de su propósito, destino y carga. Una vez superados los chequeos, se adentraban en la zona portuaria, con sus magníficas instalaciones. A su alcance, las últimas tendencias del mercado procedente de lo largo y ancho del Tercer Imperio, así como una extensa gama de productos llegados desde más allá de las fronteras. La primera impresión del astropuerto se impregnaba de un alboroto de anuncios y ofertas no-te-las-pierdas que resultaba saturante para los sentidos. Sin embargo, superada la zona alrededor de la terminal, las cosas se calmaban un poco.

Los Viajeros llegaron a Grote.

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