De ciudadano a aventurero ultra-fronterizo


2021-02-13 / Parte 1

Los Viajeros confluyeron en el momento y lugar de comienzo de la Campaña arrastrados por una sensación personal de fin de ciclo y la aparición de una oportunidad de cambio. Un grupo de individuos desconocidos entre sí, con una vida anterior ligada al Tercer Imperio, orientaba sus siguientes pasos hacia una propuesta en los límites fronterizos.

Todos atravesaban una época de renovación desde sus propios anhelos: romper con una situación de mediocridad perpetua, el deseo de aventuras y adrenalina, recuperar la sensación del aprendiz ante nuevos descubrimientos, o simplemente escapar lejos de las normas encorsetadas de la civilización imperial. De fondo, dejar atrás sus agarrotadas vidas y lanzarse hacia algo divergente. Desde sus distintas realidades, cada Viajero había mantenido contactos recurrentes con la Oficina de Operaciones del Servicio de Exploración Interestelar Imperial con la esperanza de hallar esa oportunidad. A favor, sus habilidades fruto de la experiencia en sus distintos campos profesionales; en contra, que ninguno pretendía un compromiso duradero, sino más bien algún trabajo de duración acotada con el que tantearse.

La ocasión se presentó. La estación del Servicio de Exploración Interestelar Imperial en Grote, astropuerto importante en la frontera del Tercer Imperio con el Brazo del Arquero, requería personal para trabajos de recuperación en la zona. No detallaba las posibles misiones, pero sí formulaba que se trataba de contrataciones temporales remuneradas de personal externo previa validación.

El Brazo del Arquero era una zona ultra-fronteriza de sistemas con sus propios intereses. Colindaba hacia el núcleo con los orgullosos Mundos Espada y hacia el borde con el Brazo Troyano, conglomerado efervescente de territorios independientes surgidos tras la caída del malogrado Imperio Sindaliano. Los territorios eran menos cívicos, menos evolucionados, menos reglamentarios, menos estructurados, menos protectores, y con menor desarrollo industrial y tecnológico. Sin embargo, por eso mismo eran lugares de oportunidades para quiénes supieran manejarse entre sus riesgos. Además, se acompañaba de la épica y el misticismo de las ruinas de aquella gran civilización perdida.

Los Viajeros fueron aceptados como candidatos. Debían desplazarse por sus propios medios hasta Grote. Vistas sus situaciones particulares, cada uno confirmó su interés y se puso en marcha para llegar en fecha a una entrevista personal agendada. En el peor de los casos y si el resultado era desfavorable, ya se encontrarían en la frontera hacia esos mundos de oportunidades.

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